
México podría recuperar ritmo económico durante los próximos dos años si avanzan los nuevos proyectos de inversión y energía. El análisis apunta a que la combinación de inversión mixta, generación limpia y trámites federales más rápidos puede generar mayor actividad. El contexto llega después de un periodo de bajo dinamismo y ajustes fiscales. La expectativa privada se mantiene alrededor de 1.4 a 1.5 por ciento, mientras el gobierno federal proyecta cifras más altas. El punto central es que la inversión necesita infraestructura energética suficiente para instalarse y crecer.
El economista Gerardo Esquivel planteó que el segundo año de la administración federal inició con lentitud, pero podría mejorar hacia finales de 2026. Una parte de esa recuperación dependería de mecanismos de autorización más ágiles para proyectos productivos. También influirá la disponibilidad de energía limpia para industrias que requieren alto consumo eléctrico. La nueva oficina de planeación y la ventanilla única federal aparecen como herramientas para reducir retrasos. Si funcionan, podrían dar mayor certidumbre a empresas nacionales y extranjeras.
La discusión económica se conecta con soberanía energética, empleo y competitividad regional. México necesita ampliar capacidad eléctrica sin descuidar costos, medio ambiente ni estabilidad fiscal. Las empresas que evalúan nuevas plantas observan precio, suministro y tiempos de conexión. Si esos factores fallan, la inversión puede retrasarse o moverse hacia otros países. Por eso, la energía dejó de ser solo tema técnico y se volvió decisión estratégica de desarrollo.
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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION











