
La Comisión Federal de Electricidad atribuyó a vandalismo el apagón que afectó al sureste mexicano. La falla ocurrió entre la noche del 31 de agosto y la madrugada del 1 de septiembre. Los daños fueron localizados en dos líneas de alta tensión del enlace Escárcega-Ticul, en Campeche. La interrupción alcanzó a 745 mil usuarios de Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Chiapas. El servicio quedó bajo condiciones de emergencia mientras avanzaban las reparaciones.
La CFE informó que fueron afectados 171 circuitos de media tensión. Los trabajos permitieron recuperar el servicio después de aproximadamente ocho horas continuas. La empresa presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República por los daños detectados. La autoridad descartó que el evento se originara por falta de generación eléctrica. También negó que se tratara de insuficiencia general de infraestructura.
Un apagón de esa escala afecta hogares, comercios, refrigeración, comunicaciones y servicios básicos. Para empresas, varias horas sin energía pueden representar pérdidas por equipos detenidos o mercancía afectada. La rapidez del restablecimiento reduce el daño, pero no elimina la necesidad de proteger corredores estratégicos. CFE anunció que reforzará vigilancia sobre instalaciones sensibles. El caso medirá la capacidad de prevenir daños físicos con impacto regional.
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Fuente: Agencias y Redacción










