UNAM alerta por el uso de inteligencia artificial como sustituto de terapia psicológica

Mar 23, 2026 | 0 Comentarios


Una revisión difundida por la UNAM colocó en el centro del debate el crecimiento del uso de sistemas de inteligencia artificial como sustituto de terapia psicológica. La discusión no gira únicamente en torno al avance tecnológico, sino a la forma en que millones de personas buscan contención emocional en entornos digitales disponibles a toda hora. El análisis cita que los chatbots concentran cientos de millones de usuarios semanales y que entre adolescentes crece su uso para pedir consejo sobre malestar, ansiedad o conflictos íntimos. En México, esa tendencia se vuelve especialmente relevante por la presión que enfrentan las familias para acceder a atención profesional oportuna y asequible. El fenómeno revela una mezcla delicada de innovación, soledad y necesidad de escucha que no puede abordarse con simplificaciones.

El atractivo de estas herramientas está en su inmediatez, en la ausencia de juicio aparente y en la facilidad con que ofrecen respuestas continuas. Sin embargo, la propia revisión universitaria advierte que una conversación cómoda no equivale a un proceso clínico y que la lógica del algoritmo privilegia la satisfacción del usuario. Eso significa que la interacción digital tiende a evitar la fricción, la confrontación y la exigencia emocional que sí forman parte de una relación terapéutica real. La diferencia es clave porque una terapia profesional no solo acompaña, también evalúa, encuadra y orienta según riesgos concretos. Cuando esa distinción se diluye, el usuario puede creer que recibió ayuda suficiente cuando en realidad solo obtuvo una simulación funcional de compañía.

La UNAM también advierte riesgos concretos como la dependencia emocional del sistema, el aislamiento progresivo y el retraso en la búsqueda de atención especializada. El problema se vuelve más serio en cuadros complejos, porque una IA no puede valorar integralmente señales de crisis ni intervenir de manera responsable en una emergencia. Puede servir para tareas de psicoeducación o para explicar conceptos básicos de salud mental, pero no para reemplazar diagnósticos ni contenciones clínicas. En el terreno laboral y educativo, México ya necesita alfabetización digital que enseñe a distinguir entre una herramienta útil y una falsa promesa de cuidado permanente. El entusiasmo por la IA pierde sentido cuando desplaza la responsabilidad institucional de ampliar la red de atención psicológica. El mensaje de fondo no es tecnófobo, sino prudente y profundamente humano. La inteligencia artificial puede aliviar ciertos momentos de soledad, ordenar información o facilitar primeros acercamientos a temas emocionales. Lo que no puede hacer es sustituir el encuentro con otro profesional capaz de escuchar, evaluar y actuar ante riesgos reales. En una época que glorifica la respuesta instantánea, la advertencia universitaria invita a recordar que la salud mental exige tiempo, método y responsabilidad. Para México, el reto no es elegir entre psicólogos o algoritmos, sino evitar que la precariedad convierta a los algoritmos en la única puerta de entrada.

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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION

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