
El paso de buques de mercancías por el estrecho de Ormuz cayó a solo dos embarcaciones durante el lunes. Los datos preliminares difundidos este 22 de septiembre contrastan con los 125 grandes barcos diarios registrados antes del conflicto regional. Dos navíos también reportaron ataques separados con lesiones menores para dos tripulantes. Ormuz es una ruta esencial para petróleo, gas y carga comercial entre Asia, Europa y otros mercados. La reducción del tránsito aumenta la preocupación sobre abastecimiento y logística internacional.
Menos cruces obligan a retrasar embarques, desviar rutas o asumir mayores costos de seguro y transporte. La interrupción puede presionar combustibles y productos que dependen del comercio marítimo. Empresas logísticas, industrias y consumidores reciben el impacto mediante fletes más caros y entregas tardías. México puede resentirlo en insumos importados y precios energéticos aunque no dependa de una sola ruta. El diésel es especialmente sensible por los bajos inventarios mundiales señalados en el mercado.
La evolución dependerá de la seguridad marítima y de posibles acuerdos diplomáticos en la región. Los registros pueden subestimar algunos cruces de barcos con sistemas de identificación apagados. Por ello, el seguimiento debe considerar tanto el volumen transportado como los costos añadidos por riesgo y demora. Una recuperación del tránsito podría aliviar parte de la presión logística. Nuevos ataques, en cambio, podrían prolongar desvíos, elevar seguros y mantener costos adicionales para cadenas de suministro internacionales.
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Fuente: Reuters y Redacción











