
Guyana llevó a la Corte Internacional de Justicia un alegato de alto impacto regional. Al pedir que se confirme que Venezuela no tiene un reclamo legítimo sobre el Esequibo. La audiencia abrió una semana de trabajos en La Haya sobre una disputa territorial que se arrastra desde tiempos coloniales. Para Georgetown, el caso no es una discusión abstracta sobre mapas, sino una amenaza directa a su paz, seguridad y desarrollo. El conflicto adquirió todavía más peso por el potencial energético de la zona en litigio.
Y por las exploraciones marinas asociadas a hidrocarburos. Lo que está en juego no es un detalle fronterizo, sino la estabilidad estratégica del norte de Sudamérica. El territorio en disputa ronda los 160 mil kilómetros cuadrados. Y representa más de 70 por ciento del espacio que Guyana considera propio. Además de la dimensión terrestre.
La controversia alcanza un frente marítimo donde se han hecho hallazgos significativos de petróleo y gas. Guyana pidió al tribunal que confirme la validez del laudo arbitral de 1899. Que fijó la frontera cuando el área pertenecía a la entonces Guayana Británica. Venezuela, por su parte, ha rechazado la jurisdicción de la Corte y mantiene una narrativa histórica que busca reabrir el mapa. Esa diferencia de enfoques convirtió el caso en uno de los litigios territoriales más sensibles del continente.
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Fuente: Reuters Y REDACCION











