
El Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México activó este sábado un protocolo de seguridad tras recibir una amenaza de bomba reportada por Viva Aerobus. El aviso estuvo relacionado con la aeronave matrícula XA-VBM y con dos vuelos vinculados a esa unidad. Uno provenía de Cancún y otro tenía como destino Mérida, de acuerdo con la información difundida por la terminal aérea. La revisión se concentró en la posición 13 de la Terminal 1, donde el avión permanecía estacionado. La situación fue atendida como una alerta real hasta descartar cualquier riesgo.
La terminal informó que en la inspección participaron equipos especializados en prevención y neutralización de artefactos explosivos. También intervinieron personal de seguridad aeroportuaria y mandos del propio aeropuerto para revisar tanto la aeronave como el equipaje. El dato más importante fue que no se confirmó la existencia de explosivos y el caso quedó como falsa alarma. Aun así, el episodio recordó lo delicado que es operar en un nodo aéreo de alta demanda. Una amenaza sin fundamento puede alterar itinerarios.
Generar tensión y obligar a movilizar recursos públicos de forma inmediata. En un aeropuerto como el capitalino, cada incidente de esta naturaleza afecta mucho más que una sola operación. Impacta la percepción de seguridad de pasajeros, tripulaciones y trabajadores de tierra. También pone a prueba la coordinación entre la aerolínea. La terminal y las autoridades encargadas de la respuesta táctica.
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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION











