
Alrededor de 13 madres esperan casi seis horas cada día afuera del Centro de Atención Múltiple de Salamanca. Llegan desde las 8:00 y permanecen hasta cerca de las 13:45 mientras sus hijos reciben clases. La banqueta funciona como sala de espera improvisada. Las familias proceden de comunidades como Barlovento, Los Razos, Cerro Gordo y San José de Mendoza. El costo del transporte y los tiempos de traslado vuelven inviable regresar a casa y hacer un segundo viaje. Pagar cuatro pasajes al día rebasa sus posibilidades económicas. El grupo carece de techo o espacio formal para resguardarse del sol, la lluvia y el frío. Durante la espera, las madres tejen, comparten experiencias y se apoyan en el cuidado de hijos con distintas condiciones. Permanecer cerca también les permite responder si surge una emergencia. La situación expone una barrera económica alrededor de un servicio educativo especializado. Un área de espera digna o apoyos de movilidad reducirían horas en la vía pública. La inclusión también depende de condiciones prácticas para quienes acompañan diariamente a los estudiantes.
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Fuente: Agencias y Redacción











