Congreso de masculinidades reabre disputa pública

Abr 20, 2026 | 0 Comentarios


Un congreso celebrado en Guadalajara para defender la identidad masculina provocó una reacción crítica entre colectivos feministas y activistas de derechos de las mujeres. La controversia no se explica solo por el contenido del encuentro, sino por el contexto en el que aparece. México sigue arrastrando altos niveles de violencia de género, feminicidios y agresiones que mantienen la agenda de igualdad en máxima sensibilidad. En ese escenario, cualquier iniciativa que parezca relativizar la gravedad del problema despierta una respuesta inmediata. Lo ocurrido muestra que el debate sobre masculinidades existe, pero sigue siendo un campo profundamente disputado.

El evento fue impulsado desde un entorno de activismo conservador vinculado con valores católicos tradicionales. Esa orientación encendió todavía más la discusión, porque varias voces consideraron que el foro no buscaba reducir violencia, sino responder políticamente a la agenda feminista. La polémica escaló cuando aparecieron cuestionamientos sobre un posible respaldo institucional o financiamiento público. Más tarde, autoridades locales negaron que finalmente se hubiera entregado ese apoyo. Aun así, el episodio dejó instalada una demanda básica de transparencia sobre patrocinios, avales y uso de recursos. El punto de fondo no es si puede hablarse de hombres, cuidados y convivencia, sino desde qué enfoque se hace. Trabajar nuevas masculinidades puede ser una herramienta útil para prevenir agresiones y transformar patrones de violencia en hogares, escuelas y comunidades. Pero ese trabajo necesita basarse en evidencia, derechos humanos y metodologías serias, no en consignas culturales ni en confrontaciones identitarias. Cuando un espacio público se percibe como reacción ideológica, pierde legitimidad y complica el diálogo. En un país con heridas tan abiertas en materia de género, la forma importa casi tanto como el contenido.

La discusión deja una lección para gobiernos y sociedad civil. Las políticas de igualdad requieren consistencia, claridad presupuestal y sensibilidad frente a las víctimas, no solo visibilidad mediática. También conviene evitar el falso dilema entre atender a las mujeres o trabajar con los hombres. La prevención bien diseñada necesita ambas rutas, siempre que la prioridad siga puesta en la seguridad, la justicia y la igualdad sustantiva. El caso de Guadalajara confirma que la conversación sobre género en México seguirá siendo intensa, y que cualquier propuesta que aspire a influir deberá demostrar con hechos que ayuda a reducir violencia y no a encubrirla con retórica.

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Fuente: AFP

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