
Empresarios de Salamanca advirtieron que el alza de combustibles reduce márgenes y presiona al comercio y al transporte. La gasolina Premium se comercializa hasta en 30 pesos por litro y el diésel oscila entre 27 y 28 pesos. La Asociación de Empresarios y Ejecutivos de Salamanca explicó que el incremento se traslada primero al flete y después puede llegar al precio final. Durante la negociación de tarifas, transportistas y comercios absorben parte del costo. A los combustibles se suman aumentos en casetas, refacciones, llantas y mantenimiento. La diferencia de hasta seis pesos entre Premium y Magna ha llevado a algunos usuarios a elegir la opción más barata para reducir el gasto inmediato. El impacto debe medirse en costos logísticos, cierre de empresas, empleo y precios al consumidor. La cadena de suministro muestra cómo una variación energética termina afectando la economía cotidiana.
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Fuente: AEES y Periódico Correo











