Cofepris y Seguridad Pública cierran filas contra la publicidad engañosa en internet

Mar 27, 2026 | 0 Comentarios


La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana formalizaron una nueva base de colaboración para enfrentar la publicidad engañosa en internet. El acuerdo entró en vigor el 27 de marzo de 2026 y tendrá vigencia hasta el 30 de septiembre de 2030. Aunque el anuncio parezca técnico, toca un frente cada vez más sensible para millones de usuarios que reciben todos los días anuncios de productos milagro, terapias dudosas y ofertas sanitarias sin respaldo. La intención oficial es mejorar el intercambio de información y acelerar la reacción frente a contenidos que pueden afectar la salud o inducir fraudes. En un ecosistema digital saturado de promesas falsas, la coordinación entre regulación sanitaria y capacidad operativa ya no era un lujo, sino una necesidad. El problema creció porque las plataformas digitales redujeron las barreras de entrada para vender casi cualquier cosa con apariencia profesional.

Un producto puede circular con videos, testimonios, imágenes y supuestos avales antes de que el consumidor alcance a verificar si existe registro, autorización o evidencia. Ahí la publicidad engañosa deja de ser sólo un tema de competencia comercial y se convierte en un riesgo sanitario y patrimonial. La experiencia reciente mostró que muchas campañas virales se aprovechan de enfermedades crónicas, ansiedad, pérdida de peso o miedo a padecimientos complejos. Por eso, el anuncio oficial también puede leerse como una respuesta a la velocidad con la que se expanden los engaños en redes, buscadores y mensajería. El reto no está únicamente en detectar anuncios dudosos, sino en construir una reacción efectiva cuando el contenido migra de cuenta, plataforma o dominio en cuestión de horas. La regulación tradicional fue diseñada para ritmos más lentos, con piezas identificables y responsables relativamente claros.

En internet, en cambio, los emisores se esconden detrás de intermediarios, perfiles temporales o cadenas que cruzan fronteras. De ahí que la alianza entre Cofepris y la autoridad de seguridad cobre sentido estratégico. No basta con advertir al público, también hace falta investigar estructuras de difusión y cortar circuitos que monetizan la desinformación. Esta coordinación llega en un momento en el que el consumo de servicios médicos, suplementos, cosméticos y dispositivos vendidos por internet sigue expandiéndose. La comodidad de comprar desde el teléfono convive con una vigilancia insuficiente sobre lo que realmente se ofrece. Muchas personas no distinguen entre un anuncio, un testimonio fabricado y una recomendación aparentemente espontánea. La frontera entre mercadotecnia agresiva y posible delito se vuelve cada vez más delgada. Por eso, cualquier esfuerzo serio contra la publicidad engañosa deberá combinar alertas, retiro de contenido, trazabilidad financiera y educación digital para que el usuario no quede solo frente al engaño. Si la cooperación funciona, el beneficio puede sentirse tanto en la reducción de fraudes como en la contención de riesgos a la salud. Si se queda en un marco administrativo sin resultados visibles, el problema seguirá corriendo más rápido que la respuesta institucional. El acuerdo, en todo caso, reconoce algo que por años se trató como asunto menor. La desinformación comercial sobre salud en internet ya no es un ruido periférico, sino un factor de daño real. México decidió por fin atenderlo como un frente de seguridad pública y sanitaria al mismo tiempo.

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Fuente: AGENCIAS Y REDACCIÓN

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