
Celaya vivió la conmemoración del Día de la Santa Cruz con una mezcla de tradición religiosa. Actividad comercial y ajustes de movilidad en la zona del festejo. La celebración incluyó una misa encabezada por el obispo Víctor Alejandro Aguilar Ledesma. Además de verbena y presencia de vendedores. Por tratarse de una fecha profundamente ligada al gremio de la construcción, la jornada volvió a reunir a familias.
Cuadrillas y devotos en torno a una costumbre que conserva fuerza en la ciudad. La autoridad tuvo que acompañar el encuentro con un operativo vial para ordenar la circulación y reducir afectaciones. Ese cruce entre tradición y logística muestra cómo una festividad local también demanda gestión urbana precisa. La fiesta de la Santa Cruz tiene un peso especial entre albañiles y trabajadores de obra. Que la asumen como una jornada de identidad gremial y reconocimiento a su labor.
En Celaya, esa dimensión religiosa y laboral sigue siendo visible en calles. Templos y puntos de reunión donde se combinan fe, convivencia y comercio. Lejos de ser un acto menor, la fecha moviliza flujos de personas y modifica temporalmente la rutina de una parte de la ciudad. Por eso, los cierres y desvíos no se entendieron solo como restricción, sino como parte de la organización de una tradición viva. Cuando la planeación funciona, la celebración puede realizarse sin convertir el entorno en caos.
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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION











