
El uso de drones atribuidos a redes criminales volvió a encender alertas en la frontera entre México y Estados Unidos. El Ejército estadounidense informó que derribó tres aeronaves no tripuladas con un sistema láser de alta energía. La acción ocurrió entre la noche del martes y la madrugada del miércoles en el Valle del Río Grande, al sur de Texas. Mandos militares señalaron que los equipos estaban vinculados con cárteles mexicanos. El reporte fue difundido el jueves 27 de agosto y mantiene abierta la atención bilateral.
Las autoridades estadounidenses no precisaron el punto exacto de los derribos. Tampoco aclararon si los drones se encontraban sobre territorio estadounidense o mexicano. Los mandos afirmaron que representaban una amenaza física para personal militar y para agentes fronterizos. También indicaron que organizaciones criminales los usan para vigilancia y actividades de tráfico ilícito. La falta de detalles vuelve importante conocer protocolos y límites operativos.
Para comunidades fronterizas, el uso criminal de drones agrega un riesgo tecnológico a la seguridad cotidiana. Estos equipos pueden servir para observar rutas, mover cargas o apoyar operaciones delictivas. Al mismo tiempo, cualquier intervención cerca del límite territorial exige claridad sobre jurisdicción y soberanía. México y Estados Unidos mantienen cooperación para atender este tipo de amenazas. Los siguientes reportes deberán mostrar si la coordinación mejora la detección y prevención.
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Fuente: Reuters y Redacción











