Crece el rechazo al acueducto

Abr 13, 2026 | 0 Comentarios


Más de 500 personas participaron este 12 de abril en Acámbaro en una manifestación contra el proyecto del Acueducto Solís León. La protesta reunió a ejidatarios, usuarios de riego, delegados y familias que salieron a pie, a caballo y acompañadas por música de banda. La movilización expresó el temor de que el proyecto afecte al campo del sur del estado y dañe ecosistemas ligados al río y a la actividad agrícola. El mensaje central fue que no aceptarán una obra que, a su juicio, resuelve una necesidad de un lado a costa del otro. Con ello, Acámbaro volvió a colocarse como el epicentro visible de la inconformidad social. De acuerdo con el reporte local, unos 200 cabalgadores se reunieron al mediodía frente a Plaza Alcasa y después avanzaron hacia el Barrio de la Soledad. Cerca de la una y media de la tarde, el contingente inició un recorrido que se prolongó por más de dos kilómetros y medio. En el trayecto se observaron mantas, cartulinas, bardas pintadas y vehículos con mensajes de rechazo al acueducto. Comerciantes y vecinos respondieron con aplausos y claxonazos, lo que mostró que el malestar ya rebasó a un grupo reducido de activistas. La protesta también coincidió con el aniversario luctuoso de Emiliano Zapata, símbolo que el movimiento quiso reivindicar.

Los voceros insistieron en que se trata de una causa social y no partidista. Amadeo Hernández Barajas sostuvo que no existe una respuesta suficiente a las peticiones presentadas ante el Estado y la Federación. Joel Moreno Brito, presidente del Módulo de Riego 011, afirmó que las manifestaciones continuarán mientras no exista una explicación convincente para las comunidades afectadas. Campesinos de distintas edades describieron el acueducto como una amenaza directa a su modo de vida y al equilibrio hídrico regional. La movilización dejó ver que la disputa ya no gira solo en torno a una obra, sino a la forma en que se decide el uso del agua.

El conflicto obliga a discutir con mayor seriedad transparencia técnica, impacto ambiental y viabilidad social. Ningún proyecto hídrico grande puede sostenerse solo con promesas de beneficio general si las comunidades involucradas sienten que cargan con el costo principal. Guanajuato necesita soluciones al estrés hídrico, pero también mecanismos de diálogo que no lleguen tarde ni reduzcan el debate a propaganda. En este tipo de tensiones, la información verificable y la apertura institucional son tan importantes como la ingeniería. Si el desacuerdo sigue creciendo, el agua terminará siendo también una disputa por confianza pública.

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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION

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