
Académicos de la UNAM y la UAM advirtieron que el principal riesgo de la inteligencia artificial no es un reemplazo mecánico inmediato de las personas, sino la dependencia creciente que se construye alrededor de plataformas, datos y automatización cognitiva. El debate planteó que la vida cotidiana ya se apoya en dispositivos que sustituyen memoria, atención y toma de decisiones. Durante el análisis se sostuvo que los usuarios se han convertido en la mejor mercancía del ecosistema digital, porque sus datos, hábitos y preferencias generan valor para grandes corporaciones que luego venden ese mismo conocimiento de forma empaquetada.
La advertencia más fuerte fue que este esquema puede derivar en un “feudalismo digital”, donde unos pocos concentran infraestructura, información y beneficios. Los especialistas reconocieron que la IA ya sirve como apoyo en docencia, investigación y tareas rutinarias, pero alertaron que delegar funciones creativas o reflexivas de forma indiscriminada puede empobrecer la autonomía humana. La preocupación no es sólo técnica, sino cultural y educativa.
Para México, el tema toca empleo, educación, seguridad y regulación digital. El desafío no consiste en rechazar la inteligencia artificial, sino en decidir bajo qué reglas se adopta y a quién beneficia realmente. Sin alfabetización tecnológica, transparencia algorítmica y debate público serio, la promesa de modernización puede terminar ampliando dependencia en lugar de bienestar.
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Fuente: Agencias Y REDACCION











