
La madrugada del sábado 3 de enero de 2026 se reportaron explosiones, aeronaves y columnas de humo en Caracas y otros puntos de Venezuela. En ese contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país realizó un ataque de gran escala y que Nicolás Maduro fue capturado y sacado de Venezuela, junto con su esposa, Cilia Flores. Un funcionario estadounidense dijo a Reuters que la captura habría sido realizada por fuerzas especiales. En ese momento, no hubo confirmación inmediata del gobierno venezolano sobre la detención o el traslado, lo que elevó la incertidumbre pública. Reuters describió además apagones en el sur de Caracas, cerca de una base militar, durante el episodio.
El gobierno venezolano calificó lo ocurrido como “agresión militar” y declaró emergencia nacional, además de pedir movilización. De acuerdo con el comunicado citado por Reuters, las acciones alcanzaron Caracas y también estados como Miranda, Aragua y La Guaira. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, llamó a resistir la presencia de tropas extranjeras y habló de daños y víctimas, sin presentar de inmediato un balance final. Mientras tanto, residentes relataron miedo y falta de información clara en las primeras horas. La oposición venezolana indicó que no tenía comentario oficial en ese momento.
La noticia provocó reacciones rápidas por el peso político y por el precedente regional. Reuters señaló que Washington no había realizado una intervención tan directa en América Latina desde finales de los años ochenta, y que el hecho revive memorias sensibles en la región. También se informó que no estaba claro bajo qué base legal se realizaron los ataques, un punto que puede tensar aún más el debate internacional. En paralelo, aliados de Venezuela reaccionaron con condenas y llamados a organismos multilaterales. La discusión se movió entre la seguridad, la legalidad y el riesgo para población civil.
Para América Latina, el impacto potencial toca migración, energía y estabilidad. En este tipo de crisis, compartir solo información confirmada es clave para no alimentar rumores ni pánico. La prioridad humanitaria es conocer el saldo real de víctimas y daños, y evitar una escalada que golpee a civiles. Las siguientes horas suelen traer pruebas, confirmaciones y reacciones diplomáticas formales. Por ahora, el centro de la nota es el anuncio de captura, la respuesta del gobierno venezolano y el episodio de ataques reportados.
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Fuente: Agencias










