
«El tratado comercial que sostiene buena parte de las exportaciones mexicanas entra a una etapa que siempre pone nervioso al mercado. Un reporte que resume una consulta pública en México muestra que el sector privado quiere mantener el acuerdo trilateral con Estados Unidos y Canadá. La idea central es clara: conservar certeza para invertir y proteger cadenas regionales. El contexto no ayuda, porque el debate político en Washington suele convertir el comercio en arma electoral. Aun así, la señal empresarial es de continuidad, no de ruptura. La dependencia es real y se mide en números, no en discursos.
Cerca de 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen al mercado estadounidense, por lo que cualquier sobresalto pega directo al empleo y a la producción. El tratado exige una revisión conjunta este año para extenderlo. Si se logra, el acuerdo se mantiene por 16 años más y se reduce la incertidumbre. Si no hay acuerdo, se pasaría a revisiones anuales que muchas industrias ven como una sentencia lenta. Por eso el mensaje de fondo es evitar un escenario de negociación permanente. En la mesa se asoman riesgos que podrían cambiar la arquitectura actual.
Analistas anticipan que Washington podría intentar dividir el acuerdo trilateral en dos pactos bilaterales, lo que alteraría reglas y tiempos. A la par, empresas mexicanas se preparan para discusiones difíciles sobre solución de controversias y contenido regional en autos. Varios sectores piden no reabrir capítulos centrales del tratado y, en su lugar, mejorar la implementación. También hay presión para reglas más estrictas sobre insumos como plásticos, acero y aluminio. Otros, como electrónica y aeroespacial, advierten que un exceso de restricciones rompería cadenas por falta de componentes. Más allá del texto, el debate revela una tarea pendiente dentro de México.»
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Fuente: «REUTERS Y REDACCION»










