
La nueva regulación federal de comercio electrónico entra en vigor y obliga a plataformas y empresas que venden servicios por suscripción a permitir que las personas cancelen con la misma facilidad con la que se inscriben. Streaming, gimnasios, apps de seguridad y otros servicios ya no podrán esconder la opción de “baja” en menús confusos o en llamadas interminables. La Profeco tendrá el reto de vigilar que la letra pequeña no se convierta en truco para seguir cobrando.
Para millones de hogares esto significa más control sobre el gasto mensual y menos sorpresas en la tarjeta al cierre de año. La norma también prohíbe prácticas engañosas como activar cobros automáticos sin un consentimiento claro, un paso necesario en un mercado digital donde muchas veces la desinformación le gana al derecho.
Si la autoridad aplica sanciones ejemplares y abre canales sencillos de denuncia en línea, esta reforma puede equilibrar un poco la relación entre usuarios y grandes empresas. La tecnología sirve cuando permite elegir con libertad, no cuando encadena a contratos que nadie recuerda haber aceptado.
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Fuente: Medios nacionales y Profeco










