
En el Congreso local se presentó una solicitud para auditar el programa Planet Youth Guanajuato. La diputada Hades Berenice Aguilar planteó una revisión específica de cumplimiento a cargo de la auditoría estatal. El foco es el uso de recursos del programa de prevención de adicciones en jóvenes. Se pidió revisar el periodo 2021 a 2024 y que se integre al plan de fiscalización 2026. También se señaló que el presupuesto anual rebasó los 50 millones de pesos.
El argumento es simple, si el programa cuesta mucho, debe mostrar resultados medibles. Planet Youth se describió como estrategia basada en un modelo islandés, adaptada al contexto local. La crítica es que no habría dado los efectos esperados, por condiciones socioeducativas y geográficas del estado. El debate no es si prevenir adicciones es necesario, lo es. El debate es si el diseño y el gasto están alineados con impacto real.
Una auditoría bien hecha revisa contratos, metas, evaluaciones y seguimiento en escuelas y comunidades. También compara indicadores antes y después, con método claro y datos abiertos. Si hubo fallas, se corrige, si hubo aciertos, se sostienen y se amplían. Sin revisión, la política pública se vuelve fe y no gestión. En temas de juventud, cada año perdido se paga en salud, violencia y abandono escolar. Por eso conviene cortar la duda con evidencia. El llamado final es a transparencia y mejora, no a pleito eterno. Si el programa funcionó parcialmente, se ajusta y se enfoca donde sí sirvió. Si no funcionó, se rediseña sin esconder cifras. Las familias necesitan prevención que se note en calle y en escuela. La auditoría también protege a quienes trabajan bien dentro de gobierno. Y obliga a quien falló a responder con hechos, no con discursos.
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Fuente: Agencias y Redacción










