
La crisis en el estrecho de Ormuz ya no se ve en Guanajuato como un asunto lejano reservado a mercados financieros. Empresarios del sector proveedor y del textil advirtieron sobre riesgos de desabasto y alzas en insumos petroquímicos. El punto es delicado porque por esa zona transita una parte clave de la producción petrolera mundial. Cuando ese corredor entra en tensión, la onda expansiva llega hasta fábricas y líneas de producción del Bajío. La geopolítica termina reflejándose en costos y márgenes. Los materiales en riesgo no son marginales para la industria local. Adhesivos, solventes, plásticos, acabados para pieles, poliuretanos y fibras sintéticas forman parte de la cadena que podría resentir escasez o encarecimiento. El impacto, por lo tanto, no se concentra en un solo giro. Alcanzaría a proveeduría, exportadores y manufacturas orientadas al mercado interno. Cuando faltan materias primas o se vuelven impredecibles, el daño aparece de inmediato en tiempos y costos. Representantes del sector aseguran que algunos solventes ya presentan incrementos de entre 20 y 25 por ciento. También reportan proveedores que prefieren no cotizar mientras persista la volatilidad. Si la tensión internacional no se atenúa, el golpe más visible podría sentirse hacia mayo. Eso deja a la industria con poco tiempo para reordenar compras e inventarios. El episodio recuerda que Guanajuato tiene músculo industrial, pero sigue expuesto a choques energéticos y logísticos nacidos muy lejos del estado.
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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION










