
México y China sostuvieron conversaciones directas en Pekín en medio de una nueva fricción comercial. El encuentro reunió al principal negociador chino, Li Chenggang, y al subsecretario mexicano de Economía, Vidal Llerenas. La reunión ocurrió después de que México elevó aranceles a importaciones de países sin tratado de libre comercio. En la lista de bienes señalados aparecen automóviles, autopartes, textiles, prendas de vestir, plásticos y acero. Las delegaciones plantearon que el objetivo inmediato es mantener un canal técnico abierto para revisar el alcance de las medidas.
Los ajustes arancelarios mexicanos se anunciaron en diciembre y, en muchos productos, llegan hasta 35%. La medida se interpreta como una combinación de política industrial y respuesta a presiones externas sobre cadenas de suministro. China es uno de los mayores socios comerciales de México. Por lo que el impacto se extiende a importadores, distribuidores y fabricantes. En el lado chino – la preocupación central es la previsibilidad de reglas y el acceso a un mercado que también funciona como plataforma regional.
En el lado mexicano – la discusión apunta a proteger empleo. Cumplir reglas de origen y evitar distorsiones en costos para sectores clave. El contexto se vuelve más complejo por la revisión del T-MEC prevista para el 1 de julio. Donde Estados Unidos ha insistido en mayor escrutinio a componentes y trazabilidad. Ese escenario puede traducirse en reglas más estrictas sobre origen de insumos, con efectos sobre inversión y manufactura.
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Fuente: Reuters Y REDACCION










