
En Irapuato, la noche del 26 al 27 de noviembre fue marcada por un nuevo ataque armado. De acuerdo con reportes policiacos, sujetos armados ingresaron a la fuerza a un domicilio y dispararon contra dos personas que se encontraban en el interior. Uno de los hombres murió en el lugar o poco después de recibir atención médica, mientras que el segundo resultó gravemente herido. Vecinos relataron que escucharon varias detonaciones y luego vieron salir a los agresores a bordo de un vehículo, sin que se conozca aún su paradero.
La zona fue acordonada por policías municipales y estatales, mientras peritos levantaban indicios y personal de la Fiscalía iniciaba la carpeta de investigación. Este hecho se suma a otros ataques recientes en colonias populares y zonas de trabajo, como autolavados y comercios pequeños, donde trabajadores y clientes han quedado atrapados en medio de agresiones dirigidas. Para muchas familias de Irapuato, la posibilidad de que un comando entre a una casa y dispare sin advertencia refuerza un clima de miedo e incertidumbre.
Colectivos locales de derechos humanos y organizaciones vecinales señalan que la violencia en Irapuato no puede reducirse a etiquetas de “ajustes de cuentas”. Insisten en que el Estado tiene la obligación de garantizar seguridad en las casas, en las calles y en los centros de trabajo, y exigen investigaciones que no se queden en el archivo. Plantean que la estrategia debe incluir depuración de corporaciones, atención a víctimas, prevención para jóvenes y mecanismos de vigilancia ciudadana que limiten la corrupción y la colusión con grupos criminales.
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Fuente: Medios regionales










