Guanajuato pierde aire mientras la estrategia para ladrilleras se rezaga

Mar 17, 2026 | 0 Comentarios

La estrategia ambiental para atender a las ladrilleras en Guanajuato volvió a quedar bajo cuestionamiento. Este 17 de marzo se reportó que, mientras crece la polución asociada a estos hornos, los recursos específicos para el tema se han ido diluyendo y la respuesta pública luce insuficiente. La Secretaría del Agua y Medio Ambiente informó que en 2026 se construirán 12 hornos tecnificados de bajas emisiones. El anuncio suena positivo, pero contrasta con la percepción de rezago acumulado y con la falta de un programa más robusto para enfrentar el problema. En otras palabras, hay un proyecto sobre la mesa, pero también una sensación clara de que no alcanza. Las ladrilleras llevan años siendo un punto delicado para varios municipios del estado. Son fuente de empleo para muchas familias, pero también representan un foco persistente de contaminación atmosférica y de afectación a la salud.

Ese equilibrio entre subsistencia económica y daño ambiental ha hecho que el tema se empantane una y otra vez. Cuando el apoyo institucional no es suficiente, los hornos tradicionales siguen operando y el costo lo terminan pagando comunidades enteras. Por eso la promesa de 12 hornos tecnificados importa, aunque no resuelva por sí sola la magnitud del problema. El caso revela una tensión que Guanajuato no ha terminado de resolver. Modernizar procesos productivos exige inversión, acompañamiento técnico y alternativas reales para quienes dependen de esta actividad. Si el Estado solo anuncia metas parciales, la transición se vuelve lenta y el deterioro ambiental continúa. Además, la polución de las ladrilleras no es un asunto abstracto, sino una realidad que incide en la calidad del aire, en la salud respiratoria y en la habitabilidad de ciertas zonas.

Allí está la falla principal: el tema se conoce desde hace años, pero las respuestas siguen llegando con un ritmo demasiado corto. Lo que se discute en el fondo no es únicamente cuántos hornos nuevos habrá en 2026. Lo que está en juego es si Guanajuato puede construir una política pública que no enfrente a medio ambiente y trabajo como si fueran enemigos inevitables. La tecnificación puede ayudar, pero solo si viene acompañada de presupuesto, continuidad y seguimiento serio. De lo contrario, cada anuncio quedará como una medida aislada dentro de una crisis más amplia. El estado no necesita solo hornos menos contaminantes; necesita una estrategia que por fin deje de tratar el aire limpio como un objetivo aplazable.

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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION

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