Pénjamo, Gto. – Rodeados de montones de plástico, cartón, latas y diversos residuos, decenas de familias en Pénjamo han convertido el reciclaje en una forma de vida, encontrando en los desechos una fuente de ingreso frente a la falta de oportunidades laborales.
En zonas marginadas y áreas periféricas del municipio han surgido pequeños centros de acopio y recicladoras informales, donde se recolectan materiales reutilizables. Estos espacios, muchas veces improvisados, se han transformado en el principal sostén económico para hogares que enfrentan condiciones de vulnerabilidad.

Aunque la actividad se realiza en condiciones difíciles y sin el reconocimiento que merece, para muchas personas representa la posibilidad de sobrevivir: llevar alimento a casa, cubrir servicios básicos y, en algunos casos, costear la educación de sus hijos.
Esta práctica ha dado origen a una microeconomía local basada en la recolección y venta de residuos. Los recicladores clasifican materiales como PET, cartón o metales, los venden por kilo y los trasladan a centros de reciclaje fuera del municipio. A pesar de su carácter informal, esta cadena de valor genera movimiento económico y contribuye a la reutilización de residuos.
Aunque no resuelve los problemas de fondo como el desempleo estructural, el reciclaje se ha consolidado como una vía de sustento diario para decenas de familias penjamenses, que enfrentan la realidad con esfuerzo y trabajo digno en medio de condiciones adversas.










