
Celaya reportó una recuperación visible de su Feria de Navidad con un esquema de seguridad distinto al de otros años. La apuesta fue clara: no solo presencia, también orden en accesos, recorridos constantes y coordinación para atender incidentes sin que se salieran de control. Cuando un evento masivo se percibe predecible y bien vigilado, la gente regresa y se queda más tiempo. Ese cambio se nota en comerciantes y en familias que vuelven a usar el espacio público.
En el balance se mencionó una afluencia por encima de las cien mil personas y una inversión dirigida a reforzar seguridad y operación dentro y fuera del recinto. La lectura municipal es directa: Celaya está empujando modelos más actuales, con herramientas y decisiones que priorizan prevención y reacción rápida. Eso ayuda a recuperar convivencia sin estridencias y con trato respetuoso a la gente. Además, sostiene la economía local cuando el entorno se siente ordenado.
El reto ahora es mantener la misma línea en eventos futuros, no solo en temporada. Eso implica medir incidentes, tiempos de respuesta y puntos de riesgo para corregir semana a semana. También cuidar que la vigilancia tenga controles, para evitar abusos y ganar confianza. Si el municipio sostiene inversión y seguimiento, estos avances se pueden volver rutina y no excepción.
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Fuente: Agencias










