
Representantes de la industria automotriz señalaron que el fin del decreto de regularización de autos de procedencia irregular podría ayudar a ordenar el mercado. El tema pesa porque estos vehículos impactan seguridad, seguros, recaudación y trazabilidad en investigaciones. En Guanajuato, aunque no es frontera, el efecto se siente por compraventa, circulación y presión sobre controles vehiculares. Para la industria formal, el decreto era un incentivo a la informalidad, para muchas familias era una salida económica. El cierre mueve el tablero de nuevo.
El reto ahora es evitar que el problema se reacomode con “gestores” o rutas de entrada distintas. Si se quiere orden, se requiere padrón confiable, revisiones consistentes y vías legales accesibles para que la gente no quede atrapada entre costo y necesidad. Sin medidas complementarias, el cierre solo cambia la forma del problema. Con medidas serias, puede mejorar control vial y mercado formal.
También se necesita coordinación entre estados, porque el flujo de estos autos no respeta fronteras internas. La política funciona cuando hay inspección, sanción pareja y opciones legales realistas. Si se deja un vacío, lo llenan redes que cobran por trámites y venden papeles. La gente necesita certeza y el Estado necesita control, ambas cosas a la vez.
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Fuente: Agencias










