
El municipio de San Miguel de Allende se deslindó de un presunto proyecto habitacional junto a Cañada de la Virgen. El posicionamiento surgió tras difundirse que la expropiación de 701 hectáreas buscó frenar un desarrollo. La autoridad local afirmó que en la presente administración no hubo acercamientos con desarrolladores o inversionistas. También aseguró que no se han gestionado permisos ni factibilidades en cuatro años. El caso coloca en tensión crecimiento urbano, propiedad y preservación de patrimonio arqueológico.
Según lo difundido, se mencionó un proyecto con hasta 100 viviendas de una hectárea cada una. También se identificó a una empresa señalada como JGD Proyecto, lo que alimentó el debate público. El municipio enfatizó que cualquier plan cercano a zonas arqueológicas debe analizarse con autoridades federales e INAH. En el mensaje expresó respaldo a la labor del INAH para proteger el patrimonio de México. Aunque el alcalde Mauricio Trejo ha criticado el proceso de expropiación, reconoció el valor de resguardar el sitio.
Más allá de lo legal, el tema es de política urbana: dónde y cómo crecer sin romper identidad y entorno. La transparencia sobre trámites y usos de suelo ayuda a reducir especulación y rumores. Especialistas piden evaluar impactos ambientales, movilidad y presión de servicios antes de autorizar desarrollos cercanos. Para la comunidad, proteger sitios arqueológicos también implica beneficios culturales y turísticos de largo plazo. El desenlace dependerá de investigaciones, decisiones públicas y coordinación entre niveles de gobierno.
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Fuente: Agencias y Redacción











