
El gobierno federal anunció un acuerdo con gasolineros, bancos y emisores de vales. La medida arrancará el 1 de mayo y durará seis meses. El objetivo es reducir costos de pago en gasolina regular y diésel. La presidenta aseguró que el ajuste ayudará a contener precios al consumidor. También busca aliviar parte de la presión sobre transporte y distribución.
El diagnóstico oficial señala que muchas compras seguían haciéndose en efectivo por las comisiones. Al retirar temporalmente esos cobros, el gobierno espera precios finales más bajos. La gasolina regular se mantendría por debajo de 24 pesos por litro. El diésel quedaría debajo de 28 pesos en el marco anunciado. Ese combustible es clave para mover mercancías en todo el país.
El efecto real dependerá de que las estaciones trasladen el alivio financiero al precio público. Si eso ocurre, el beneficio podría sentirse en rutas de abasto y bolsillos. Si no sucede, el acuerdo quedará como un ajuste administrativo sin impacto cotidiano. En un mercado energético volátil, cualquier reducción de costos internos gana importancia. Mayo será la primera prueba para medir si la promesa se cumple en la práctica.
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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION











