
La Secretaría de Economía y el Consejo Coordinador Empresarial sostuvieron un encuentro de trabajo para alinear posiciones rumbo a la siguiente etapa de conversaciones sobre la revisión del T-MEC. La reunión fue reportada el 17 de abril y colocó sobre la mesa una agenda centrada en competitividad, inversión y fortalecimiento productivo. En el diálogo participaron el secretario Marcelo Ebrard y el presidente del CCE, José Medina Mora, junto con representantes empresariales. El mensaje principal fue que la revisión del acuerdo comercial no debe verse solo como una fuente de tensión, sino también como una oportunidad para ordenar prioridades. En un momento de incertidumbre internacional, México busca llegar a esa discusión con más coordinación entre gobierno y sector privado. De acuerdo con el comunicado difundido tras el encuentro, la reunión sirvió como preparación para la segunda ronda de conversaciones entre los gobiernos de México y Estados Unidos, prevista para realizarse el lunes en la Ciudad de México. Esa referencia temporal le dio al encuentro un carácter operativo y no meramente protocolario. La intención fue revisar riesgos y oportunidades antes de una fase delicada de interlocución bilateral. Tanto la secretaría como el empresariado coincidieron en que la integración de América del Norte sigue siendo un activo estratégico. Por ello, la revisión del tratado se entiende como una prueba para sostener cadenas de suministro, atraer inversiones y mantener margen de maniobra frente a la competencia global.
Uno de los puntos subrayados fue la necesidad de reducir vulnerabilidades en las cadenas productivas y aprovechar mejor la relocalización de empresas hacia México. Ese énfasis conecta con el debate sobre nearshoring, manufactura avanzada y seguridad jurídica para nuevas inversiones. El planteamiento empresarial insistió en reglas claras, coordinación institucional y condiciones que favorezcan capital productivo de largo plazo. Desde la óptica pública, el reto es convertir esa visión en políticas que impulsen innovación, empleo y competitividad sin perder equilibrio regulatorio. Lo importante es que la discusión dejó de ser abstracta y empezó a enfocarse en elementos prácticos para la siguiente mesa de negociación.
Más allá del comunicado, el encuentro tiene valor porque muestra que el país intenta presentarse ante la revisión del T-MEC con una voz más articulada. No significa que desaparezcan las diferencias entre sectores, pero sí que hay conciencia sobre la necesidad de construir una postura común en temas sensibles. Para México, la certidumbre comercial sigue siendo una condición central para sostener crecimiento, industria y confianza inversionista. También es una señal relevante para miles de empresas que dependen de la integración regional y de reglas previsibles. La agenda económica nacional, en ese sentido, no solo se juega en la negociación internacional, sino en la capacidad interna de coordinar estrategia, prioridades y ejecución.
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Fuente: Secretaría de Economía











