
La presidenta Claudia Sheinbaum designó a Roberto Velasco como nuevo titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores en un momento especialmente delicado para la relación entre México y Estados Unidos. El relevo ocurrió luego de que Juan Ramón de la Fuente solicitara dejar el cargo por motivos de salud, según informó la Presidencia. La decisión fue anunciada el miércoles 1 de abril y colocó al actual subsecretario para América del Norte al frente de una de las áreas más sensibles del gobierno federal. El cambio llega cuando siguen abiertas conversaciones de alto nivel sobre comercio, seguridad, migración y cooperación regional. Por eso, el nombramiento fue leído como una apuesta por un perfil técnico y con experiencia directa en el vínculo con Washington y Ottawa.
Velasco, de 38 años, ha trabajado durante seis años en la política exterior mexicana enfocada en América del Norte. Primero se desempeñó como director general y más tarde como subsecretario del ramo, lo que le dio un papel constante en la relación con Estados Unidos y Canadá. Además, ya había sustituido temporalmente a De la Fuente durante unas semanas el año pasado, cuando el entonces canciller fue operado. Esa experiencia previa le permitió conocer de cerca la conducción cotidiana de la cancillería y las prioridades del gobierno mexicano. También lo perfiló como una figura de continuidad institucional más que de ruptura.
El nuevo canciller es abogado y cuenta con una maestría en políticas públicas por la Universidad de Chicago. Desde esa formación y su paso por la diplomacia mexicana, se le identifica como uno de los cuadros más especializados en la agenda bilateral con Estados Unidos. El relevo, sin embargo, todavía debe ser ratificado por el Senado, de acuerdo con el procedimiento previsto para este tipo de nombramientos. Esa etapa será importante porque permitirá medir el respaldo político con el que arrancará su gestión. También mostrará el margen de maniobra que tendrá en una coyuntura internacional marcada por tensiones comerciales y presiones en seguridad. Para México, la salida de De la Fuente y la llegada de Velasco no significan solamente un cambio de nombre en el gabinete. Se trata de una transición en una dependencia clave para defender intereses nacionales en comercio, soberanía, movilidad humana y atención consular. En los próximos meses, la cancillería tendrá que responder a una agenda cargada y de alta sensibilidad. Por eso, el nuevo titular arrancará con el reto de mantener continuidad, al mismo tiempo que imprime su propio estilo a la política exterior. El tamaño del desafío obliga a una diplomacia precisa, institucional y con capacidad de negociación sostenida.
#Mexico #Politica #Diplomacia #RelacionBilateral #RedPopular
Fuente: Agencias y Redacción











