
El auge de la inteligencia artificial entró a una etapa de examen más severo. S&P Global advirtió que la ola de inversiones que sostiene al sector puede chocar con un obstáculo mayor. Ese freno potencial es el encarecimiento de la energía en medio de la crisis en Oriente Medio. La advertencia llega cuando el entusiasmo bursátil por la IA todavía es alto. Por primera vez en meses, la conversación dejó de ser solo tecnológica y volvió a pasar por el costo de la electricidad y el petróleo.
Antes de que escalara la guerra con Irán, Microsoft, Amazon, Alphabet y Meta planeaban gastar alrededor de 635 mil millones de dólares en 2026. Ese dinero está destinado a centros de datos, chips e infraestructura para IA. La cifra venía de un salto notable frente a los 383 mil millones del año previo. El músculo financiero parecía suficiente para sostener la expansión. Sin embargo, un entorno energético más caro puede obligar a recalcular calendarios y prioridades.
El problema es estructural y no solo coyuntural. Los centros de datos consumen cantidades enormes de electricidad y necesitan redes estables. Si suben el petróleo y el gas, aumentan también los costos de generación y operación en muchas regiones. Eso puede morder utilidades y enfriar el entusiasmo de los inversionistas.
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Fuente: Reuters











