
Un grupo de migrantes volvió a salir a las calles en el sur de México para denunciar retrasos en sus trámites migratorios. La protesta partió desde Tapachula, una ciudad que se ha convertido en punto de espera y desgaste para miles de personas. Los manifestantes reclamaron documentos que les permitan trabajar y moverse con mayor libertad. La marcha reflejó una frustración acumulada por meses de inmovilidad. También exhibió el cuello de botella que persiste en la frontera sur.
Entre quienes caminaron hubo personas que ya habían intentado otras rutas legales. Algunos buscaron ingresar a Estados Unidos mediante mecanismos que dejaron de operar, mientras otros solicitaron asilo en México sin obtener una respuesta favorable. La sensación dominante fue la de estar atrapados entre sistemas lentos y opciones cerradas. En los testimonios pesó la falta de empleo formal y la imposibilidad de sostener a sus familias. Tapachula volvió a aparecer como una ciudad de espera forzada más que de integración real.
Las autoridades siguieron el recorrido, pero no intervinieron para frenarlo. Ese dato mostró una vigilancia constante sin llegar al bloqueo directo. Al mismo tiempo, el Gobierno anunció un acuerdo para impulsar la inclusión laboral de personas en tránsito en estados del sur. La coincidencia entre protesta y anuncio dejó ver que la presión social empieza a mover respuestas institucionales. Aun así, la distancia entre el discurso y la regularización efectiva sigue siendo grande.
#Migracion #Tapachula #Papeles #Trabajo #RedPopular
Fuente: AP











