
Celaya enfrenta una crisis menos visible que los homicidios, pero no menos grave. En 2025, las denuncias por corrupción de menores crecieron 75 por ciento respecto al año anterior. La Fiscalía estatal abrió 220 carpetas, frente a 126 en 2024. Detrás de esa estadística aparecen historias de explotación sexual, mendicidad forzada y daños profundos sobre niñas, niños y adolescentes.
La presidenta del patronato del DIF Municipal explicó que hoy se resguarda a jóvenes de familias donde hubo explotación sexual. También señaló que decenas de menores eran utilizados para pedir dinero en cruceros. Entre los casos mencionó a varias hermanas víctimas de explotación y a una adolescente que fue madre a los 12 años. Son historias que impiden tratar el problema como una simple cifra delictiva y muestran una violencia estructural mucho más profunda.
El DIF reconoce además que su capacidad ya es limitada y que los albergues regionales están saturados. Por eso pidió un espacio propio y mayor intervención de la autoridad estatal de protección a niñas, niños y adolescentes. Celaya necesita mirar este tema con la misma urgencia con la que mira la violencia armada. Denunciar puede ser un avance, pero el verdadero reto es que la protección deje de ser breve, insuficiente y tardía.
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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION










