Las presas arrancan fuertes y el calor ya viene

Mar 16, 2026 | 0 Comentarios


Guanajuato llega a la antesala de la temporada más dura de calor con un dato que da algo de respiro: sus presas promedian alrededor de 80 por ciento de capacidad. El monitoreo estatal colocó a la Presa Solís muy cerca del llenado total y mantuvo también con niveles altos a Tepuxtepec, La Esperanza y Allende. La fotografía contrasta con los años recientes de sequía, cuando la conversación giraba casi por completo alrededor del déficit hídrico. Hoy el discurso cambió hacia una mezcla de alivio y prudencia. Hay agua acumulada, pero eso no significa que el riesgo climático haya desaparecido. El antecedente inmediato ayuda a explicar esta mejora. Las lluvias del ciclo pasado fueron lo suficientemente intensas para llenar embalses y sacar al estado de la condición de sequía que había castigado a los 46 municipios durante varios años. De acuerdo con los datos difundidos, Guanajuato no presenta actualmente afectación por sequía desde el arranque de octubre del año pasado. Ese cambio ha sido clave para el campo, para la planeación de riego y para la sensación general de que el peor momento quedó atrás. Sin embargo, nadie se atreve a dar por resuelto un problema que depende tanto de patrones cada vez más volátiles.

Los especialistas estatales, además, introducen un matiz importante. No es lo mismo recibir seiscientos milímetros de lluvia repartidos a lo largo del año que concentrarlos en apenas unos cuantos meses con tormentas muy intensas. Ese cambio de comportamiento puede beneficiar el almacenamiento, pero también dispara riesgos de inundación, escurrimientos violentos y daños locales. En otras palabras, la recuperación hídrica no elimina la necesidad de prevención. La bonanza en las presas debe convivir con una gestión más inteligente del agua y del territorio.

El dato favorable también abre una conversación menos angustiante sobre agricultura y abasto. Con embalses más llenos, el estado tiene mejores condiciones para sostener la actividad agrícola al menos en el corto plazo. Aun así, el verdadero aprendizaje debería ser otro: Guanajuato no puede volver a confiar en que un buen año de lluvias basta para sentirse a salvo. La crisis climática volvió más inestable los ciclos tradicionales y obliga a prepararse tanto para sequía como para exceso. Las presas están mejor, sí, pero la administración del agua sigue siendo una tarea que no admite triunfalismos.

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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION

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