
Las presas de Guanajuato llegan al arranque de la etapa más calurosa del año con un panorama mejor de lo esperado. De acuerdo con el boletín hidroclimatológico estatal, el promedio de almacenamiento ronda el 80.5 por ciento. La cifra ofrece margen antes de que se intensifique la evaporación y antes de que arranque con fuerza la temporada de lluvias. En un estado que suele mirar con nerviosismo el cierre del invierno, el dato resulta relevante. No es abundancia ilimitada, pero sí un punto de partida más holgado. Entre las presas con mejor nivel destaca la Solís, con 97.6 por ciento de su capacidad. También aparecen con registros altos Tepuxtepec, La Esperanza y Allende. Ese comportamiento sugiere una base más estable para enfrentar el calor previo al ciclo fuerte de precipitaciones. El monitoreo reporta además un volumen acumulado importante en los cuerpos de agua de la entidad. Para Guanajuato, donde el agua condiciona tanto la vida urbana como la productiva, esa información pesa mucho. El análisis oficial prevé que el periodo más fuerte de lluvias comience hacia mayo y se prolongue hasta octubre. Aun así, antes de ese momento queda una fase de altas temperaturas que presiona consumo, riego y disponibilidad. Justo ahí se juega el valor de contar con presas relativamente cargadas. La lectura prudente es que Guanajuato llega mejor parado, no que pueda relajarse. El manejo del agua seguirá exigiendo vigilancia, infraestructura y una política de uso responsable.
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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION










