
«La carrera por sostener el tráfico de datos entró a una fase de chequera abierta. Una de las grandes telefónicas de Estados Unidos anunció que invertirá más de 250 mil millones de dólares en cinco años para ampliar su infraestructura. La apuesta se justifica por el salto en demanda de datos que trae la adopción de inteligencia artificial, nube y dispositivos conectados. Además, la compañía prevé contratar a miles de técnicos para construir y mantener esa red en el corto plazo. El mensaje al mercado es que la conectividad dejó de ser servicio y pasó a ser columna vertebral de la economía. En el fondo, se trata de quién soporta primero el peso del futuro digital.
La inversión no se concentra en un solo frente, sino en varias capas de la misma red. El plan se enfoca en acelerar despliegues de fibra óptica, expandir capacidad inalámbrica y empujar servicios de internet doméstico sobre 5G. También se incluye conectividad satelital para ampliar cobertura en zonas urbanas, suburbanas y rurales. Este enfoque muestra que la brecha ya no es solo de acceso, sino de calidad y resiliencia. Cada nueva aplicación de IA exige latencia menor y mayor estabilidad. Y esa demanda termina por definir dónde se invierte y dónde se rezaga.
El movimiento llega en un mercado con competencia más dura entre operadores y proveedores de banda ancha por cable. La presión no viene solo de rivales tradicionales, sino de hábitos de consumo que cambian con rapidez. La IA genera más videollamadas, más almacenamiento en nube y más servicios en tiempo real que antes eran excepción. En paralelo, crecen los riesgos de ciberseguridad, porque más infraestructura significa más superficies de ataque. Por eso, la expansión física debe ir acompañada de blindaje digital y monitoreo continuo. La infraestructura del siglo XXI no se inaugura; se administra cada minuto.»
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Fuente: «REUTERS Y REDACCION»










