
Las remesas enviadas a México iniciaron 2026 con una señal de desaceleración que sorprendió a muchas familias. Cifras oficiales reportan que en enero ingresaron alrededor de 4,636 millones de dólares. con una variación anual ligeramente negativa. El flujo sigue siendo alto, pero el cambio de tendencia pone atención en los hogares que dependen de ese ingreso mensual. En estados con alta migración, cualquier ajuste se siente de inmediato en consumo básico y pago de deudas.
Analistas señalan que el comportamiento puede estar ligado a empleo y costo de vida en Estados Unidos. En la práctica, una baja moderada suele traducirse en compras más cautelosas y más semanas “apretadas” en colonias y comunidades receptoras. Comerciantes de barrio y servicios como transporte o medicamentos perciben primero el golpe porque son gastos inevitables. También influye el tipo de cambio, porque un peso más débil puede amortiguar en pesos lo que baja en dólares. Sin embargo, esa “ventaja” dura poco si suben gasolina y alimentos importados.
Por eso, el balance real depende de precios locales, no solo del monto enviado. El panorama migratorio también pesa: ajustes en sectores como construcción. servicios y logística suelen reflejarse rápido en el envío de dinero. A eso se suma que las comisiones y el acceso a canales formales siguen siendo un costo para el trabajador migrante. Cuando el envío se mueve a vías informales, el dato se vuelve menos visible y aumenta el riesgo de fraude.
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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION










