
En las carreteras del Bajío ya se está usando una tecnología que parece invisible, pero tiene efectos directos en seguridad vial. Autoridades federales desplegaron operativos con sensores instalados en el asfalto para medir el peso de camiones en movimiento. El sistema registra cuántos ejes trae un vehículo. su carga y la velocidad a la que circula, sin necesidad de detenerlo de inmediato. La idea es identificar unidades con sobrepeso, que elevan el riesgo de accidentes y deterioran el pavimento.
En un corredor logístico como Guanajuato, este tipo de control puede cambiar hábitos. Los operativos se han realizado en tramos carreteros libres, incluyendo rutas estratégicas de conexión regional. Al detectar sobrepeso, la autoridad puede canalizar la unidad a revisión. aplicar sanciones y, en casos extremos, impedir que continúe hasta corregir la carga. Esto impacta directamente en empresas de transporte y en la cadena de suministro, porque obliga a planear mejor rutas y distribución.
También reduce un problema crónico: camiones que circulan con más carga de la permitida para “ahorrar viajes”, a costa de seguridad. Si el control se vuelve constante, el incentivo a incumplir disminuye. El valor de la tecnología está en la trazabilidad y en la reducción de discrecionalidad. Un sensor mide igual para todos, lo que puede recortar espacios para arreglos y corrupción si se acompaña de protocolos claros. Además, los datos sirven para identificar puntos donde el sobrepeso es frecuente y ajustar infraestructura o vigilancia.
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Fuente: Agencias y redacción










