
Autoridades estatales reportaron la recuperación de más de 130 mil litros de hidrocarburo en la zona de Villagrán y Celaya en un lapso de 15 días. La cifra se atribuye a operativos coordinados entre instancias estatales y federales. El secretario de Gobierno, Jorge Jiménez Lona, presentó el dato como resultado de trabajo conjunto. El robo de combustible sigue considerado delito de alto impacto por su vínculo con grupos delictivos. También por el riesgo a población, ductos y carreteras.
La información incluyó un contexto preocupante sobre tomas clandestinas. Entre enero y septiembre del año pasado se contabilizaron 652 ordeñas ilegales en ductos de Pemex. Pénjamo fue señalado como foco rojo con al menos 264 tomas en ese periodo. El patrón sugiere redes con capacidad logística y presencia territorial. El huachicol no solo es pérdida económica, también genera explosiones, incendios y violencia. Cada toma es un punto de riesgo.
La zona Laja-Bajío concentra actividad industrial y vías de transporte. Eso facilita movimientos, pero también abre ventanas para el delito. Villagrán y Celaya han sido mencionados de forma recurrente por hallazgos y aseguramientos. El gobierno estatal dijo que seguirá con operativos junto al Ejército y Guardia Nacional. La clave, según el discurso oficial, es sostener presión y resultados. La pregunta ciudadana es cuánto dura el efecto y si se desmantelan estructuras. El combate requiere inteligencia y seguimiento financiero, no solo decomisos. Tecnologías de detección temprana, monitoreo de presión en ductos y análisis de rutas pueden recortar ventaja a delincuentes, con controles y respeto a derechos. También se necesita protección a comunidades cercanas, que a veces quedan atrapadas entre amenazas y silencio. Cada litro recuperado importa, pero más importa cortar la cadena.
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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION










