
En Tierra Blanca, integrantes de la comunidad otomí de Cañada de Juanica señalaron resultados positivos del Plan de Justicia Chichimeca Otomí. Se afirmó que los apoyos llegan y se administran por la propia comunidad, sin intermediación municipal o estatal. Un representante comunitario, Salomón Ramírez Cabrera, indicó que el plan lleva alrededor de tres años y no se trata de un piloto. Se mencionaron obras de electrificación como ejemplo visible, con acciones en cada comunidad de la Congregación de San Ildefonso, integrada por 21 comunidades indígenas. La percepción es que el diseño reduce desvíos y permite decidir prioridades desde asamblea.
El modelo descrito implica organización comunitaria, comité, convocatoria y decisión sobre en qué se usa el recurso. Se planteó que antes existían “filtros” que terminaban afectando a la población, y que ahora el dinero llega sin ese tramo intermedio. En términos prácticos, eso cambia el poder local, porque la decisión de obra deja de ser promesa externa y se vuelve acuerdo interno. También obliga a la comunidad a rendir cuentas puertas adentro, para que la confianza no se rompa. La lógica es fortalecer autonomía con reglas comunitarias.
Se señaló además que los beneficios no se limitarían a Tierra Blanca. Se mencionaron efectos en comunidades indígenas de Victoria, Xichú, Atarjea, San Miguel de Allende, Comonfort y Santa Catarina, entre otros municipios. Esto coloca el plan como estrategia regional más amplia, con foco en servicios básicos y reparación histórica.
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Fuente: AGENCIAS Y REDACCION










