
Un reporte con datos de la EIA indica que las importaciones de crudo de Estados Unidos desde México bajaron a 71,000 barriles diarios en la semana que terminó el 26 de diciembre, el nivel más bajo registrado. Esto marca un cambio fuerte para una relación energética histórica. También se menciona que Pemex ha tenido dificultades para sostener producción, con niveles muy por debajo de hace dos décadas. La señal es clara: menos volumen mexicano en un mercado clave.
La caída puede tener varias lecturas. Una es operacional, producción y logística en México. Otra es de mercado, refinerías ajustando compras por calidad, precio o disponibilidad. Y otra es política energética, porque Pemex ha priorizado ciertos objetivos internos. Sea cual sea la mezcla, el dato mueve conversación sobre finanzas, inversión y estrategia.
Para México, el tema no es solo exportar. Es sostener producción con seguridad industrial, reducir pérdidas y asegurar mantenimiento real. También ordenar deuda y planes de inversión, porque sin eso la producción cae y el margen fiscal se estrecha. En energía, el tiempo se cobra caro cuando se difiere mantenimiento.
Esta historia pega directo a discusión de soberanía y a cómo financiar el sector. No se trata de nostalgia, sino de números que afectan presupuesto, empleo y cadena de valor. La conversación del 2026 en energía va a girar alrededor de producción, inversión y resultados medibles.
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Fuente: Agencias










