
La nueva Ley de Salud Mental en Guanajuato generó preocupación por su implementación si no se respalda con recursos, personal y un enfoque de derechos. Especialistas y voces públicas advierten que una norma sin capacidad operativa puede quedarse en promesa.
Una ley sin presupuesto puede volverse letra muerta. En salud mental, las demoras se traducen en crisis sin atención, adicciones que crecen y violencia intrafamiliar que se agrava, además de estigmas que alejan a las personas de servicios oportunos.
Para 2026 se pide hacer medible la oferta: cobertura, tiempos de acceso, atención en zonas rurales y protocolos de urgencia. La prevención, el acompañamiento y la coordinación con servicios de salud general son parte de un enfoque que debe priorizar derechos y evitar la criminalización.
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Fuente: Medios locales










