
El 24 y 25 de diciembre muchos comercios modifican horarios para equilibrar atención al público y descansos del personal. La lógica se repite, el 24 suele ampliarse o concentrarse en la mañana y mediodía, mientras que el 25 se reduce más o se suspende en varias cadenas. Esto impacta compras de alimentos, insumos y artículos de última hora.
En la práctica, el ajuste de horarios provoca picos de demanda, estacionamientos saturados y tiempos de espera más largos en caja. Para hogares, la decisión más útil es planear la compra principal antes del tramo final del día. En especial, se recomienda priorizar productos perecederos, hielo, pan, carnes y bebidas, que suelen agotarse primero.
El tema también tiene un ángulo laboral, el recorte de horarios protege descansos, pero obliga a más gente a concentrarse en la misma franja. Para reducir presión, conviene distribuir compras, usar listas cortas y evitar horas de mayor flujo. En seguridad personal, menos prisas también significa menos exposición a incidentes viales y a robos oportunistas.
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Fuente: Medios nacionales










