La autoridad reguladora publicó la lista semanal de precios máximos del gas LP vigente del 23 al 29 de noviembre, con variaciones según la región. En la Ciudad de México el precio máximo por kilogramo se fijó por arriba de 19 pesos, y en Guadalajara se ubicó ligeramente por encima, niveles que afectan de forma directa el gasto de millones de hogares que dependen de este combustible para cocinar y calentar agua.
Los topes buscan evitar incrementos bruscos y controlar abusos en la cadena de distribución, pero para familias de bajos ingresos cada ajuste se siente en la mesa. En colonias populares el cilindro se compra “al día” y cualquier incremento se traduce en menos comida o en deudas con el gasero. Organizaciones sociales han planteado la necesidad de programas de apoyo energético, cocinas comunitarias y tecnologías más eficientes que reduzcan la dependencia de combustibles caros y contaminantes.
Pensar la energía como derecho y no solo como mercancía implica preguntarse quién paga el costo final. Una política que de verdad proteja la seguridad alimentaria debería considerar el impacto del gas LP en pequeñas fondas, comedores escolares y familias que cocinan diario. Más transparencia en la regulación, combate a la corrupción en transporte y almacenamiento y apoyo a alternativas locales pueden aliviar la carga de los hogares más vulnerables.
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Fuente: UnoTV y reguladores energéticos










