
Este 26 de noviembre sigue generando debate el anuncio de un megacampus de centros de datos en Querétaro, con una inversión de varios miles de millones de dólares y una capacidad proyectada de cientos de megawatts. El proyecto se suma a la previsión de que la industria de data centers invertirá alrededor de 18 mil millones de dólares entre 2025 y 2030, añadiendo una carga considerable al sistema eléctrico mexicano. Especialistas señalan que la energía se ha convertido en el principal límite para el crecimiento de esta industria.
La Asociación Mexicana de Data Centers advierte que transmisión, distribución y regulación avanzan más lento que la demanda digital y de inteligencia artificial. Además, diversas publicaciones señalan que los nuevos proyectos presionan el uso de agua en regiones donde las comunidades ya enfrentan estrés hídrico. Aunque las empresas prometen eficiencia energética y estándares ambientales, organizaciones locales piden información clara sobre consumo de recursos, impacto en la red eléctrica y beneficios reales para la población más allá de la creación de empleos.
Desde un enfoque de medio ambiente y soberanía energética, especialistas plantean que México debe condicionar el auge de los data centers a metas firmes de energías renovables, almacenamiento y eficiencia hídrica. También señalan la importancia de evitar contratos opacos que beneficien solo a grandes corporaciones, mientras la ciudadanía enfrenta cortes o tarifas elevadas. La discusión no es solo técnica, se trata de decidir qué modelo de desarrollo digital quiere el país y cómo se reparten sus costos y beneficios.
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Fuente: El Economista, El País, Energy Magazine y asociaciones del sector






